Los colores de un cuadro , como las frases de una sinfonía, no tienen necesidad de anécdota para darle al espectador ninguna impresión en especial... Se trata de pintura abstracta, color por color, trazo por trazo, la impresión de un instante, la ausencia de referencias.
Este es el espíritu de la pintura oriental. Sus características esenciales son la organización del espacio, el trazo simplificado, lo que queda sin dibujar.